En verano hay dos cosas que nos hacen felices casi por igual: los helados caseros y las cheesecakes. Y si eres de los que se debaten entre la cuchara y el tenedor a la hora del postre, esta receta es para ti. Hoy fusionamos lo mejor de ambos mundos en un postre cremoso, intenso y refrescante: el helado de cheesecake con Thermomix.
Olvídate de heladeras, máquinas extrañas o pasos complicados. Este helado combina la suavidad del queso crema, la untuosidad de la nata montada y ese punto crujiente y goloso de las galletas digestive y el crocanti de almendra. Y sí, lleva su remolino de mermelada de arándanos, porque todo lo bueno merece una capa frutal encima.
Una mezcla de texturas y sabores que enamora desde la primera cucharada
🥚 6 huevos
🍬 150 g de azúcar blanco
🍦 1 cucharadita de azúcar vainillado (o esencia de vainilla)
🍋 2-3 gotas de esencia de limón (puedes usar ralladura si no tienes esencia)
🧀 600 g de queso crema tipo Philadelphia
🥛 400 g de nata para montar (mínimo 35% de grasa)
🍇 200 g de mermelada de arándanos (mejor si es casera o sin mucho azúcar añadido)
🍪 150 g de galletas tipo digestive (o tipo María si prefieres un sabor más neutro)
🌰 30 g de granillo de almendra cruda o crocanti tostado
(Opcional: unas gotas de licor tipo amaretto o limoncello para mayores de edad, que potencia el sabor.)
Coloca en el vaso los huevos, el azúcar blanco, el azúcar vainillado, la esencia de limón y el queso crema. Programa 8 minutos / 90 °C / velocidad 5.
Esta mezcla espesa será la base de nuestro helado: dulce, aromática y con ese sabor característico de la tarta de queso cocida. Una vez terminada, viértela en una bandeja metálica o recipiente bajo y ancho (ideal para congelar más rápido). Deja enfriar durante 30 minutos a temperatura ambiente, luego mete la bandeja en el congelador durante al menos 4 horas (o toda la noche si puedes).
Lava y seca bien el vaso. Coloca la mariposa en las cuchillas y vierte la nata muy fría. Monta a velocidad 3.5, sin programar tiempo, pero vigilando para que no se pase y se convierta en mantequilla. Cuando esté firme pero cremosa, para y retira la mariposa.
Saca la base congelada del congelador y córtala en trozos. Introdúcelos en el vaso y tritura 30 segundos / velocidad 7, o hasta que obtengas una crema helada suave.
Añade la nata montada y mezcla con movimientos envolventes usando una espátula, o con la Thermomix a velocidad 3 durante 10 segundos si quieres ahorrar tiempo.
Vierte esta mezcla en un recipiente grande y hermético. Añade la mermelada en cucharadas grandes, sin mezclar del todo (queremos vetas). Luego incorpora las galletas troceadas del tamaño de una almendra. Mezcla muy ligeramente: buscamos que haya capas y contrastes, no un batiburrillo uniforme.
Guarda en el congelador al menos 2 horas más para que tome cuerpo.
Saca el helado del congelador unos 5-10 minutos antes de servir, para que sea más fácil de manejar. Sirve en copas o boles, espolvorea con el granillo de almendra o crocanti y, si quieres subir el nivel, añade unas frambuesas frescas o arándanos por encima.
Este helado es perfecto para rematar una comida especial, sorprender a tus invitados o simplemente darte un capricho digno de pastelería profesional… sin haber encendido el horno ni sudado en la cocina.
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