El ragú a la boloñesa es uno de esos platos que necesitan tiempo, cariño y una buena base de verduras y tomate. Pero ¿sabías que también puedes prepararlo en la freidora de aire (airfryer) sin perder ni un ápice de sabor? Sí, esa misma máquina que solemos usar para patatas fritas o alitas puede convertirse en tu aliada para un boloñés jugoso, concentrado y lleno de matices.
La clave está en cocinar las verduras, sellar la carne y luego dejar que el conjunto se cueza a fuego lento (o mejor dicho, a “aire lento”) tapado, para que no pierda humedad. El resultado: un ragú intenso, perfecto para mezclar con pasta fresca, montar una lasaña casera o incluso rellenar unas berenjenas gratinadas.
Ragú a la boloñesa en freidora de aire
🥩 400 g de carne picada (mezcla de cerdo y ternera, ideal)
🧅 1 cebolla mediana
🥕 1 zanahoria
🌿 1 rama de apio (opcional)
🧄 2 dientes de ajo
🍅 400 g de tomate triturado (o passata)
🍅 2 cucharadas de concentrado de tomate
🍷 100 ml de vino tinto (opcional, pero recomendable)
🍲 100 ml de caldo de carne o verduras
🫒 2–3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
🧂 Sal, pimienta negra y una pizca de nuez moscada
🌿 Hojas de laurel y un poco de orégano seco
Pica la cebolla, zanahoria, apio y ajo muy finitos. Ponlos en un recipiente apto para freidora de aire (cazuela de barro, Pyrex o molde metálico). Añade un chorrito de aceite y cocina a 180 ºC durante 8–10 min, removiendo a mitad del tiempo.
Agrega la carne picada al recipiente, salpimienta y cocina a 190 ºC durante 10 min, removiendo un par de veces, hasta que pierda el color crudo.
Si usas vino tinto, viértelo ahora y cocina a 190 ºC durante 5 min para evaporar el alcohol. Esto dará al ragú un sabor profundo y redondo.
Incorpora el tomate triturado, el concentrado, el caldo, laurel, orégano y una pizca de nuez moscada. Remueve bien. Cubre el recipiente con papel de aluminio para evitar que se reseque.
Baja la temperatura a 160 ºC y cocina entre 35 y 45 min, removiendo cada 15 min. Si ves que se queda demasiado seco, añade un poco más de caldo o agua caliente.
👉 Consejo: destapa el ragú los últimos 5 minutos para que reduzca y quede más concentrado.
Con pasta fresca: los tagliatelle o pappardelle son la pareja perfecta.
Con un toque de parmesano: ralla generosamente queso Parmigiano Reggiano por encima y añade un chorrito de aceite de oliva virgen extra.
En lasaña: alterna capas de ragú, pasta y bechamel para una versión casera espectacular.
En verduras rellenas: berenjenas, calabacines o pimientos con ragú y un gratinado de queso.
Sabor profundo: usa un vino tinto robusto y deja que evapore bien.
Textura más fina: si prefieres un ragú más meloso, tritura ligeramente las verduras antes de añadir la carne.
Toque italiano real: añade un chorrito de leche al final de la cocción, como hacen en Bolonia, para suavizar la acidez del tomate.
Aromático: incorpora una ramita de romero o tomillo durante la cocción.
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