En pro de que puedas sobrellevar lo mejor posible las altas temperaturas que se están registrando en verano, te hemos ido proponiendo recetas refrescantes, saludables y exquisitas como, por ejemplo, el salmorejo o el gazpacho.
Pues bien, hoy queremos que descubras otra que seguro te encanta. Te vamos a enseñar a preparar ajoblanco con la Thermomix.

ajoblanco con Thermomix
ajoblanco con thermomix
¿ Se puede congelar el Ajoblanco ?
Sí, es posible congelar el ajoblanco, pero es importante tener en cuenta que la textura y el sabor pueden cambiar después de descongelar. El ajoblanco es una sopa fría que se prepara con almendras, ajo, pan y aceite de oliva, y es una especialidad de la cocina española.
Si deseas congelar el ajoblanco, primero debes asegurarte de que se haya enfriado completamente. Luego, transfiérelo a un recipiente apto para congelador y ciérralo herméticamente. Asegúrate de dejar un poco de espacio en la parte superior del recipiente, ya que el líquido se expandirá al congelarse.
Para descongelar el ajoblanco, coloca el recipiente en la nevera durante varias horas o hasta que se descongele por completo. Una vez descongelado, es posible que debas mezclar el ajoblanco con una batidora de mano para que recupere su textura original. También es posible que debas ajustar la sazón, ya que los sabores pueden haberse desvanecido un poco durante el proceso de congelación.
En resumen, es posible congelar el ajoblanco, pero es importante tener en cuenta que su textura y sabor pueden cambiar después de descongelar
Origen de la Receta de Ajoblanco
El ajoblanco es una sopa fría típica de la cocina andaluza, especialmente popular en las provincias de Málaga y Granada. Se cree que su origen se remonta a la época romana, ya que los romanos consumían una sopa fría similar hecha con almendras y vinagre.
Sin embargo, la receta actual del ajoblanco parece ser de origen medieval y tiene influencias moriscas. Durante la época de Al-Andalus, los moriscos introdujeron el uso de almendras en la cocina andaluza y también preparaban una sopa fría hecha con pan y aceite de oliva. La fusión de estas tradiciones culinarias puede haber dado lugar a la receta del ajoblanco tal como la conocemos hoy en día.
A lo largo del tiempo, se han hecho algunas variaciones en la receta, como la adición de uvas o melón para darle un toque dulce, pero la base sigue siendo la misma: almendras, ajo, pan, aceite de oliva, sal y agua.